Que son los Bonos

LO BASICO EN BONOS
El primer concepto que queremos transmitirte es el concepto mismo de qué es un bono. Un bono no es más que un préstamo. Punto. Pero es un préstamo un poco más sofisticado que el que nosotros podemos acordar con un amigo.
Para empezar, se trata de un préstamo que se le hace a una empresa o gobierno con el dinero de uno o varios prestamistas.
El “emisor” del bono (la empresa o gobierno que recibe el préstamo) se compromete, entre otras cosas, a pagarles a sus “inversores” una tasa de interés por prestarle el dinero (compensación por posponer la posibilidad de un consumo presente).
Pero en términos generales, cada préstamo o “emisión” de un bono tiene ciertas y particulares condiciones que el emisor se ocupa de detallar cuidadosamente en el “prospecto de la emisión”.
Por otra parte, las condiciones del préstamo descriptas en ese prospecto de la emisión conforman las – valga la redundancia – “condiciones de emisión” del bono. Claro, no? Hasta acá ningún secreto. Entonces. Sigamos.
Obviamente la tasa de interés que el emisor se compromete a reconocer al inversor no es ni la única, ni la más importante de las condiciones de la emisión a considerar a la hora de decidir invertir en ese instrumento de deuda. Es más: diríamos que es la menos importante. Y tan convencidos estamos que nos animamos a decirte que incluso a medida que avances más con las lecturas verás que lo dicho te resultará obvio. Veamos: Invertir en un bono no es más que desprenderse de dinero hoy con la expectativa de recuperarlo con creces en el futuro. Y es por eso que todas las variables que influyen de alguna manera sobre ese “flujo de fondos” importan, y mucho.
De qué depende la recuperación del dinero prestado es lo que hay que analizar antes de tomar cualquier decisión. Y es así que las variables que importan considerar son, entre otras, el cronograma de devolución del préstamo comprometido por el emisor (cronograma de amortización del capital), la magnitud y frecuencia del pago del interés (o renta del bono), la solvencia del emisor para cumplir con la deuda, la moneda de la emisión, la facilidad de vender o transferir a un tercero el derecho a cobro de las amortizaciones y rentas antes de su vencimiento original, el precio al que se pueda hacer esa transferencia, etc.
En definitiva, lo que interesa es conocer y analizar qué es lo que hace al flujo de fondos de la inversión, esto es, al monto y frecuencia de recuperos de la inversión original o monto invertido.
Esto último es lo único que importa a la hora de la rentabilidad final de la inversión; mientras que su mayor o menor predecibilidad hace al riesgo del bono, al riesgo de la inversión.
Pero otra vez insistimos: no te asustes. El riesgo es algo que siempre está presente en toda inversión financiera. Esto no significa que sea un elemento malo en sí mismo. Por el contrario, bien administrado juega a favor nuestro. Pero dejemos esto para más adelante.
Volviendo al nudo de la cuestión, ya sabemos que lo que importa es el flujo de fondos esperado de un bono, y que en base a él invertiremos o no parte de nuestros ahorros que no necesitaremos al menos por ese plazo.
Ahora bien, y como te resultará lógico, cada uno de los determinantes del flujo final de fondos de la inversión en un bono son los distintos factores de riesgo de los instrumentos de renta fija, donde los principales son:
• “riesgo de default”, o el riesgo de incumplimiento del emisor;
• “riesgo moneda” o riesgo que cuando recibas los pagos de amortización y renta en la moneda pactada el tipo de cambio para convertirlas a la moneda que usas como unidad de riqueza te juegue en contra y haga finalmente que se licúe el importe de dinero recibido afectando la rentabilidad de la inversión;
• “riesgo de liquidez”, o riesgo de que las posibilidades de vender el bono (o transferir a un tercero los derechos sobre la amortización y renta del bono antes de su vencimiento) sean limitadas;
• “riesgo de inflación”, o riesgo de que la inflación erosione el rendimiento final de la inversión;
• “riesgo de reinversión”, o el riesgo de variación de la tasa de interés a la cual podremos reinvertir el dinero que cobremos por renta o por amortización durante la vigencia del bono;
• “riesgo tasa de interés”, o riesgo de que cambios en las condiciones generales de la economía impacte en el precio del bono en el mercado.
Hasta aquí sin mayores problemas (al menos este es nuestro ideal).
Pero para no hacer “oídos sordos” a la disciplina invocada en ya reiteradas oportunidades (perdón, pero no lo hacemos por ser pesados, por el contrario, insistimos porque esto es “el” punto fundamental en inversiones), es tiempo de dedicarle algunas líneas a la interrelación que existe entre el precio de un bono y la tasa de interés.
Precio / Tasa. Tasa / Precio. Qué dúo!
Entender por qué y cómo se interrelacionan estas variables es tema de “Rol de la Tasa de Interés”.

Autor: HERNÁN CARMINATTI

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